Steve Jobs nos recuerda el poder de preguntar por ayuda

preguntar por ayuda

La diferencia entre alcanzar tus metas o quedarte solamente soñando con ellas, puede estar en el valor de preguntar por ayuda.

Así lo plantea Steve Jobs en esta entrevista de 1994:

“Nunca encontré a nadie que no quisiera ayudarme si se los peía.

Por ejemplo, llamé a Bill Hewlett cuando tenía 12 años y le dije:

Hola, soy Steve Jobs. Tengo 12 años. Soy estudiante de la escuela secundaria. Quiero construir un contador de frecuencia. ¿Tendrán repuestos sobrantes que me puedan dar?

Él se echó a reír. Después me dio los repuestos. Y ese verano también me dio un trabajo en Hewlett-Packard… Yo me sentí en el cielo.

Nunca he encontrado a nadie que me haya dicho no, o colgado el teléfono cuando llamé a preguntar por ayuda.

Ahora cuando la gente me pregunta trato de ser receptivo y honrar esa deuda de gratitud.

La mayoría de las personas nunca levanta el teléfono y llama. La mayoría de la gente nunca pregunta. Creo que eso es lo que separa a las personas que logran sus metas de las personas que simplemente sueñan con ellas.”

Preguntar por ayuda tiene sus barreras

Si crees que preguntar por ayuda es un signo de debilidad, no lo harás por vergüenza o prejuicio. Y perderás grandes oportunidades de aprendizaje y crecimiento.

Preguntar por ayuda nos puede hacer sentir incómodos, inseguros y vulnerables. Además, suele poner en juego nuestro ego y amenaza nuestra necesidad de autosuficiencia y control: “Qué pena, van a pensar que yo no sé.”

Sin embargo, preguntar por ayuda puede ser un gran gesto de humildad, respeto y admiración por el otro. Pedir ayuda no nos desmerece. Por el contrario, incrementa nuestras posibilidades de relacionarnos y crear oportunidades de desarrollo profesional.

Piensa en lo que siente tu interlocutor

Al preguntar por ayuda con honestidad, sin una actitud prepotente y despojado de tu ego, varias cosas poderosas suceden. Especialmente para la otra persona, a quien le demuestras tu aprecio por sus conocimientos y experiencia.

Pide ayuda con autenticidad. Admite tu desconocimiento e implícitamente estarás comunicando que confías en la otra persona y admiras su experticia.

También es muy importante estar dispuesto a escuchar sin predisposición. No debemos pedir ayuda esperando solamente la respuesta que queremos escuchar.

Mostrar confianza en las personas a quienes pedimos ayuda implica dejarles compartir con libertad sus conocimientos. Solo así obtendrás ayuda valiosa para ti y tu negocio.

Las personas a quienes pides ayuda se sienten bien porque con tus preguntas les otorgas autoridad. Y admitir que necesitas su ayuda les transmite madurez de tu parte.

Preguntar por ayuda te abre caminos hacia nuevas ideas, relaciones y alianzas que se generan al pronunciar dos de las expresiones más poderosas que existen: “Por favor” y “Gracias”.

Recordemos a Steve Jobs y su convicción en que pedir ayuda es una cualidad que diferencia a quienes trabajan y hacen realidad sus sueños. Así no te quedarás solamente soñando.

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