La práctica constante es la base del mejoramiento continuo

mejoramiento continuoEn teoría, la mayoría está de acuerdo con el mejoramiento continuo. Pero en la práctica, pocos tienen la disciplina y la dedicación que eso implica.

El estudio, el entrenamiento constante y el refrescamiento de lo que se sabe representan importantes retos para los adultos que no han formado estos hábitos.

Los vendedores más exitosos no se quejan de la cantidad de cursos que necesitan hacer constantemente, ni del tiempo de esas capacitaciones. Por el contrario, los mejores vendedores valoran cada oportunidad que tienen para recordar conocimientos que ya saben; están comprometidos con su propio mejoramiento continuo.

Los buenos vendedores siempre tienen presente lo que dicen en el alpinismo profesional: “la cumbre es la mitad del camino”. Porque la mayoría de los errores fatales en este deporte ocurren bajando.

Después de superar lo que parecen los obstáculos más grandes, tenemos la tendencia a bajar la guardia y descuidar los aspectos más básicos de lo que sabemos.

Ese exceso de confianza pasa en el alpinismo, en las ventas y en otras actividades profesionales, a menos que se tenga la disciplina para la práctica constante, como lo hacen en el arte.

En mis cursos planteo con frecuencia las ideas de la lámina que está en la foto:

“Sobrestimar la experiencia puede robotizarnos y hacer que olvidemos lo que más sabemos… Por esa misma razón, en la aeronáutica usan manuales de vuelos y, en el arte, la práctica tiene tanto valor que es parte del trabajo”.

Para referirse al mejoramiento continuo, los japoneses hablan de “kaizen”, una estrategia para impulsar los más altos niveles de calidad en la empresa y en el trabajo. Y es una metodología que funciona tanto en lo individual como en lo colectivo.

Kaizen significa que siempre es posible hacer mejor las cosas: “Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy”. Pero para lograrlo es indispensable practicar, practicar y seguir practicando.

Esta práctica constante representa un paradigma diferente al aprendizaje tradicional en donde se le rinde culto a lo nuevo. En cambio, la práctica constante en el arte se asume desde una perspectiva en la cual el nuevo conocimiento tienen tanto valor como refrescar el conocimiento que ya se tiene.

Por ejemplo, un gran espectáculo musical de dos horas de duración tiene al menos el doble de tiempo de práctica diaria antes del mismo. Esto explica por qué en el arte quedamos fascinados ante el desempeño profesional de los mejores artistas, quienes se han preparado previamente mucho más que el promedio.

Igual ocurre en los deportes de alto desempeño. El tiempo de entrenamiento antes de las competencias es mucho mayor que las mismas. Los resultados siempre muestran cuál es la diferencia entre los mejores y los demás: la cantidad y calidad de tiempo de práctica.

Así pues, practicar no debe ser visto como un peso, sino como el mantenimiento que tu inteligencia y creatividad necesitan para continuar floreciendo.

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